04/05/2018

El envase perfecto. Claves para destacar en la góndola


Simplicidad, funcionalidad y mayor exhibición del producto, son los principales rasgos que enumeran los consumidores de alimentos al referirse al “envase perfecto”. Pero esto no es todo. La opción de compra, lo que determina que se elija un producto sobre otro, depende también de factores inconscientes, de una trama compleja de estímulos que, según los especialistas, “debe crear un vínculo emocional con el destinatario para seducirlo”. Por eso, en la etapa inicial del proceso creativo es fundamental tener en claro: • quién va a ser el consumidor • qué productos consume o selecciona en una góndola • interactuar con productores • relevar las necesidades del mercado • plantear atributos distintivos • evaluar la seguridad del envase Otro aspecto fundamental, en el que recae buena parte del marketing del producto, es el diseño de etiquetas, exhibidores, banners y todo elemento gráfico que exprese el valor de la marca. Allí, distintas técnicas, permiten trabajar sobre aspectos de la percepción de los potenciales consumidores y aumentar el atractivo del envase hasta transformarlo en un “motivo de compra”. Por ejemplo, la programación neurolingüística (PNL), una de las disciplinas a las que suele recurrir el marketing, sostiene que hay una conexión entre los procesos neurológicos y los patrones de comportamiento y que, éstos últimos, se pueden cambiar o “programar” para alcanzar resultados específicos. Es así como, la PNL, entendida como una estrategia de comunicación, permite identificar tres esquemas perceptivos de gran ayuda para la atención del cliente. Según la PNL existen las personas visuales, que entienden al mundo tal como lo ven, a quienes les gusta mirar lo que van a adquirir. En este caso, se debe hacer un esfuerzo por conectar con ellas mostrándoles material escrito con o muestras del producto, así como también declaraciones de otros clientes satisfechos. También, existen las personas eminentemente auditivas, a quienes les gusta oír sobre lo que van a comprar, sus sentimientos son estimulados por las palabras apropiadas. Se les debe hablar y explicar detalladamente sobre el producto. Por último, otro esquema perceptivo es el de las personas kinestésicas, aquellas que disfrutan del contacto, del apretón de manos, los buenos aromas y la degustación del producto. Son sensitivas y sentimentales