23/06/2018

Mejor que decir, hacer


La procastinación es uno de los principales problemas que enfrentan los emprendedores al momento de comenzar su jornada laboral. ¿En qué consiste? Postergar actividades que deben atenderse y sustituirlas por otras más irrelevantes o placenteras como navegar en Internet, demorarse en las redes sociales o incluso ponerse al día con los grupos de Whatsapp en pleno horario laboral. En la mayoría de los casos, somos conscientes de esta pérdida de tiempo. Sucede que en lugar de comenzar el día haciendo lo más complejo (ya sea por la dificultad en su realización o por aspectos emocionales que entran en juego con esa tarea), nos distraemos con cuestiones sin importancia. ¿Cómo enfocarse en las tareas importantes? Te damos una ayuda: • Cuidado con las excusas: cuando nos proponemos hacer algo es útil fijar un horario para empezar y terminar la tarea sin desviarnos del camino. El cerebro puede señalarnos otras actividades de menor importancia y, si no estamos atentos, podemos postergar con excusas y jugarnos una mala pasada. • Modifica tu entorno: si reconozco que me cuesta enfocarme en la tarea, otra de las estrategias que pueden ayudar a lograr mayor concentración es modificar mi entorno. Por ejemplo si sé que el televisor es una gran distracción puedo irme a un café o una biblioteca, alejándome completamente de aquello que me impide ser productivo. • El por qué es lo más importante: claramente es más fácil embarcarnos en actividades que consideramos valiosas e importantes para nosotros. Es por ello que, si se ha postergado una tarea por mucho tiempo, es importante preguntarse para qué queres hacerla, cuán importante es hacerla para tu desarrollo profesional o empresario.