03/08/2018

La miel. Historia de este alimento milenario


Utilizado como alimento fortificante o para tratar afecciones médicas, el consumo de miel atraviesa diversas épocas y civilizaciones. Una de las primeras referencias que se obtiene al estudiar la historia de esta sustancia, se remonta a la etapa epipaleolítica, alrededor de los 7.000 años antes de Cristo. Tal es el caso de la Cueva de la Araña, formación rocosa ubicada en Bicorp, municipio de la provincia de Valencia, España. Se trata de un mural monocromático pintado sobre la roca, en el que se observa la figura de un hombre portando un utensilio para obtener miel de un enjambre. Otra referencia interesante es la de los papiros médicos de Tebas, publicados por el egiptólogo alemán George Ebers, en 1875. En estos documentos, escritos en el 1900 a. de C., queda documentado el uso de la miel para tratar las cataratas, llagas, cortes, quemaduras, en cosmética y como alimento fortificante. En la tumba del faraón Tutankamón fueron encontradas, en 1922 en perfectas condiciones, varias vasijas con miel, a pesar de los 33 siglos transcurridos. Hipócrates, (siglo V antes de C.), el padre de la medicina, alabó sus poderes terapéuticos y la utilizó para curar diversas afecciones de la piel, úlceras y para aliviar el dolor en general. La recomendaba a sus pacientes para alcanzar la longevidad. Los griegos consideraban que una dieta constituida por miel era muy importante para alcanzar una espiritualidad profunda. En la mitología griega, es el alimento de los Dioses del Olimpo, símbolo de conocimiento y de sabiduría, reservada para los elegidos, los iniciados, los seres de excepción, en éste mundo como en el otro. Entre los incas y los aztecas de América, desempeñó un gran papel en las ceremonias y los rituales de iniciación y de purificación. Hasta el siglo XVI que apareció el azúcar de caña, fue el único edulcorante conocido. Al principio fue muy apreciada por su sabor dulce.