10/08/2018

Un nuevo estudio demuestra los beneficios de la alimentación natural de la colmena


En un estudio desarrollado en Estados Unidos, investigadores del Instituto de Biología Genómica Gene Robinson, estudiaron la alimentación de abejas Apis Melífera y observaron cambios en la actividad genética del cuerpo graso. Descubrieron que aquellas abejas alimentadas con miel registraban una actividad genética muy diferente que las que dependían de la alimentación con jarabe de maíz con alto contenido de fructosa o sacarosa. Estas diferencias se mantuvieron incluso en una colmena experimental que los investigadores descubrieron que estaba infectada con el Virus de Alas Deformadas, una de las muchas enfermedades que afectan a las abejas melíferas de todo el mundo. El análisis del impacto de la dieta se hizo específicamente en un tejido de almacenamiento de energía que tienen las abejas, llamado cuerpo graso, que funciona como el hígado y los tejidos grasos en humanos y otros vertebrados. “Supusimos que el cuerpo gordo podría ser un tejido particularmente revelador para examinar, y resultó ser el caso”, dijo el profesor de entomología de la Universidad de Illinois y el director del Instituto de Biología Genómica Gene Robinson, que realizó el análisis. “Nuestros resultados son paralelos a los hallazgos sugestivos en humanos”, agregó Robinson. “Parece que tanto en las abejas como en los humanos, diferentes fuentes de carbohidratos pueden actuar de manera diferente en el cuerpo”. Este hallazgo permite suponer que la mala nutrición, podría ser uno de los factores que propicia la mortandad masiva de abejas y el colapso de colonias, algo que cada apicultor debe tener en cuenta al momento de alimentar a las abejas durante el periodo invernal.