24/08/2018

Descubren “zonas de seguridad” que garantizan la polinización


Según datos proporcionados por Greenpeace, el 84% de los cultivos en Europa depende de la polinización de los insectos. Esto es fundamental al momento de evaluar la importancia de las abejas en el cuidado del medio ambiente. Un estudio realizado en la Universidad de Dusseldorf (Alemania), ofrece claves que ayudan a entender éste proceso. El estudio reveló que el polen permanece en las partes del cuerpo de las abejas a las que las flores llegan con sus estigmas y anteras. Estos lugares de los insectos, llamados "zonas de seguridad", están en la parte de arriba de la cabeza, el tórax dorsal, la cintura y el abdomen. El polen es esencial tanto para las abejas como para las flores: las primeras lo utilizan para alimentar a sus crías, mientras que las segundas lo necesitan para la polinización. Las abejas transportan fácilmente el polen desde las partes masculinas de una flor a las femeninas gracias a su cuerpo cubierto de pelos. Las zonas en las que las abejas no se quitan el polen son las que sirven como "zonas de seguridad" para transferir el polen de una planta a otra. La profesora e investigadora del Departamento de Zoología de la Universidad Complutense de Madrid, Concepción Ornosa, señaló que los resultados del experimento podrían variar con otras especies. "Por ejemplo, hay familias cuyas estructuras recolectoras se hallan en el abdomen, del que las abejas extraen el polen en sus nidos", explicó.